Peregrinos en la Ciudad Eterna

Peregrinos en la Ciudad Eterna

Programa visitas a Roma

Roma Cristiana te recibe: una ciudad que se debe descubrir... los lugares de los Apóstoles, de los Mártires, de los Santos, son una ocasión privilegiada para volver a encontrar y vivir en la ciudad la perenne originalidad del Evangelio

Te proponemos el siguiente programa de visitas para 4 días
(con Audiencia General o Ángelus)

Día 1: Visita a la Roma Basilical y Roma Antigua

Por la mañana, visita a la Basílica de San Juan de Letrán, que es la más antigua de Occidente y la Catedral de Roma, sede eclesiástica oficial del Papa y, por lo tanto, considerada la “Madre y cabeza de todas las iglesias de la ciudad y del mundo”. Visita al interior de la Basílica, al Baptisterio y al complejo del Sancta Sanctorum y de la Scala Santa. Posibilidad de celebrar la Santa Misa en una de las capillas de la Basílica. Al finalizar, breve visita a la Basílica de Santa Croce in Gerusalemme, donde se encuentran las reliquias de la Cruz de Cristo traídas de Jerusalén por Santa Elena, la madre del Emperador Constantino. Al terminar, visita a la Basílica de San Clemente, erigida en el año 385 d.C. y dedicada a San Clemente, tercer Papa después de San Pedro. Destaca un ciclo de mosaicos extraordinario del siglo XII.

Por la tarde, recorrido por el corazón de la Roma Antigua con visita guiada al interior del Coliseo y a los Foros Imperiales. Recorriendo la Vía Sacra desde el Arco de Constantino, pasaremos por el Arco de Tito, la Basílica de Majencio, el Templo del Divo Rómulo, la Casa de las Vestales, el Templo de Vesta, el Templo de Antonino y Faustina, el Templo del Divo César, la Basílica Julia, la Basílica Emilia, la Curia el Arco de Septimio Severo y el Tabularium. En el trascurso, visita a la Cárcel Mamertina, lugar donde estuvieron presos San Pedro y San Pablo, para finalizar en el Campidoglio, la plaza proyectada por Miguel Ángel y donde se encuentran el actual Ayuntamiento de Roma, los Museos Capitolinos y la Basílica de Santa María in Aracoeli.

Día 2: Visitas a los Museos Vaticanos, Basílica de San Pedro y Roma Barroca

Por la mañana, posibilidad de asistir a la Santa Misa en una de las capillas de la Basílica de San Pedro (8’00 horas). A continuación, visita de los Museos Vaticanos, dónde los Papas han conservado las mayores obras de arte de todos los tiempos. Culmen de la visita a los Museos es la Capilla Sixtina, vinculada al nombre del gran Miguel Ángel. Visita a continuación al interior de la Basílica de San Pedro con posibilidad de subir a la cúpula. La Basílica se encuentra situada sobre el lugar de la sepultura del Santo. La tradición y las evidencias históricas y científicas sostienen que la sepultura está directamente debajo del altar mayor de la basílica. . La Basílica de San Pedro, con una capacidad de 20.000 fieles, mide unos 190 mt. de largo, el ancho de las tres naves es de 58 mt., la nave central tiene 45,50 mt. de altura y la cúpula alcanza unos 136 mt. hasta la cruz. El interior, caracterizado por las amplias decoraciones en mosaico, custodia algunas de las más celebres obras de arte del mundo, como el Baldaquino de Bernini y una de las obras maestras de Miguel Ángel, La Piedad, que representa el Cristo recostado en los brazos de su madre.

Por la tarde, visita al Castel Sant’Angelo y recorrido por la Roma Barroca, la Roma de las grandes Iglesias: Chiesa Nuova, Panteón, Santa Maria Sopra Minerva, Chiesa del Gesù, Sant’Ignazio, y la Roma de las plazas y fuentes: Piazza Navona, Piazza Colonna y Fontana de Trevi. Destacan la Piazza Navona, una de las plazas más bellas del mundo, que en la antigüedad albergó el estadio de Domiziano, construido en el 86 d.C., donde se desarrollaban carreras de bigas y hasta batallas navales. La emocionante mole del Panteón, obra maestra de la arquitectura de la antigua Roma. Era un lugar de culto dedicado a todos los dioses y caracterizado por una entrada monumental con 16 enormes columnas corintias. Y la Fontana de Trevi, sorprendente por su grandiosidad, cubre la fachada del Palacio Poli, con la que se funde estilísticamente y simboliza el mito de Océano remolcado por caballos marinos, un homenaje a las muy abundantes aguas de la ciudad.

Día 3: Audiencia General del Santo Padre - Visita a Santa María La Mayor, Santa Práxedes y San Pietro in vincoli (Moisés de Miguel Ángel) – El Trastevere

Por la mañana, participación en la Audiencia General del Papa Francisco en la Plaza de San Pedro (el miércoles) o en la oración del Ángelus (el domingo).

Por la tarde, visita a la Basílica Papal de Santa María la Mayor, la primera Iglesia dedicada al culto mariano, que según la tradición conserva el pesebre donde nació Jesús, reliquia venerada en este lugar hasta el punto de que la iglesia también se la conoce con el nombre de Santa Maria ad Praesepem. Una tradición muy antigua nos cuenta que fue la Virgen quien inspiró la construcción de la iglesia en el Esquilino, es decir, el lugar en donde Ella quería que se realizara su morada: apareció en un sueño al patricio Juan y al Papa Liberio, pidiéndoles la construcción de la iglesia en su honor, en el lugar que Ella indicaría milagrosamente. La mañana del 5 de Agosto la colina del Esquilino apareció llena de nieve; el Papa definió el perímetro de la nueva iglesia y Juan se ocupó de la financiación. El campanario de estilo románico renacentista, que mide 75 metros de altura, es el más alto de Roma. Fue construido por Gregorio XI, tras regresar de Aviñón, y cuenta con cinco campanas. La actual Basílica pertenece al siglo V d. C. Su construcción está vinculada al Concilio de Éfeso del 431 d. C, que proclamó a María, Theotókos, Madre de Dios, y se llevó a cabo por voluntad de Sixto III, en cuanto obispo de Roma, que la financió. Dice la tradición que fue dorado con el oro de América, regalado por los Reyes Católicos al papa Alejandro VI. A lo largo del suelo de la Basílica se extiende, como si fuera una estupenda alfombra, un mosaico realizado por unos artistas marmolistas ofrecido a Eugenio III en el siglo XII  por dos hombres de la nobleza romana. Pero lo que de verdad hace que Santa María la Mayor sea única es el estupendo ciclo de mosaicos paleocristiano del siglo V, realizados por voluntad de Sixto III y que se desarrollan a lo largo de toda la nave central, y el fabuloso mosaico del ábside que representa la Coronación de la Virgen.

Posteriormente, visita a las Iglesias de Santa Práxedes, donde se puede admirar un hermoso ciclo de mosaicos y, sobre todo, la columna de la flagelación. La Iglesia está construida sobre la villa que poseía la familia del senador Prudencio (I d.C.), que según la tradición fue el primer convertido en Roma por el apóstol Pablo, junto a sus hijas Prudenciana y Práxedes, que fueron martirizadas durante la pesecución de Antonino Pío. Las dos santas mujeres fueron martirizadas por proporcionar un entierro cristiano a los primeros mártires, en desafío de la ley romana. La basílica fue ampliada y decorada por el papa Pascual I alrededor del año 822.

Visita también a la basílica de San Pietro in Vincoli, muy conocida por albergar el mausoleo del papa Julio II, con la famosa escultura del Moisés, de Miguel Ángel. Sin embargo, la basílica fue construida en la mitad del siglo V para albergar la reliquia de las cadenas con las que ataron a San Pedro durante su encarcelamiento en Jerusalén. Según cuenta la leyenda, la emperatriz Eudoxia (esposa del emperador Valentiniano III) ofreció las cadenas como regalo al papa León I Magno. Cuando éste las comparó a las cadenas del primer encarcelamiento de san Pedro en la cárcel Mamertina en Roma, las dos cadenas se unieron milagrosamente. Las cadenas se guardan en un relicario bajo el altar principal de la basílica. El Moisés, finalizado en 1515 y originariamente concebido como parte del monumento funerario independiente del papa Julio II junto con 47 estatuas más, se convirtió en el núcleo central de la tumba del papa en San Pietro, la iglesia de su familia.

Traslado al Foro Boario para ver la Boca de la Verdad, que se encuentra en el pórtico de la iglesia de Santa María en Cosmedín, una espléndida iglesia medieval. Antiguamente era el mascarón de revestimiento de un sumidero de la Cloaca Máxima. Según la leyenda que se originó en la época romana, hubiese arrancado la mano de quien la hubiese metido sosteniendo una mentira.

Atravesando la Isla Tiverina, donde se encuentra la Basílica de San Bartolomé, dedica por San Juan Pablo II a los Mártires de la Iglesia del Siglo XX, se entra en el conocido barrio del Trastevere, donde se puede visitar la Basílica de Santa Cecilia, iglesia dedicada a la mártir romana Cecilia, que según la tradición fue construida sobre la casa de la santa. En el altar destaca El martirio de Santa Cecilia de Stefano Maderno, uno de los más famosos ejemplos de la escultura barroca, modelada sobre el cuerpo de la santa, cuando se abrió la tumba en 1595. A continuación, atravesando el Viale del Trastevere se llega a la plaza de Santa María del Trastevere donde se encuentra la Basílica de Santa María en Trastevere, fundada en el siglo III por el papa Calixto I y renovada durante el papado de Inocencio II (1130-1143). La fachada conserva en la parte superior un mosaico del siglo XIII. En el interior, destacan el bello techo de madera, diseñado por Domenichino, y la cúpula del ábside donde puede admirarse un mosaico con la Coronación de la Virgen, del siglo XII, adornado en su parte inferior con historias de la Virgen, también en mosaico, obra de Pietro Cavallini (1291). 

Día 4: Visita a las Catacumbas, San Pablo Extramuros y Plaza de España

Por la mañana, visita guiada a las Catacumbas de San Calixto, memoria de las trágicas persecuciones que sufrió la primitiva Iglesia de Roma, acompañados del guía autorizado. Es un complejo de casi 20 km de galerías subterráneas, en ellas se enterraron a decenas de mártires, 16 Papas y muchísimos cristianos. Como hacían los primeros cristianos en tiempo de persecución, cabe la posibilidad de celebrar la Santa Misa en el interior de las Catacumbas.

Al terminar, breve visita a la Basílica de San Sebastián, para contemplar la piedra con las huellas de Cristo procedente de la cercana iglesia del “¿Quo Vadis Domine?”. Construida originariamente en el siglo IV, la iglesia fue dedicada a san Sebastián, mártir romano del siglo III muy venerado en toda la Cristiandad. A la iglesia se la llama ad catabumbas (de las Catacumbas) por las catacumbas de san Sebastián, sobre las cuales fue construida. Los restos de san Sebastián fueron retirados en torno al año 350, y transferidos a San Pedro del Vaticano en 826, por temor a un asalto de los sarracenos, que se materializó, causando la destrucción de la iglesia. La capilla de las reliquias contiene la piedra con la impronta de los pies de Jesús, una de las flechas que mató a san Sebastián así como parte de la columna a la que estaba atado durante el suplicio. Se puede contemplar también la escultura del Cristo Redentor de Bernini.

A continuación, visita a la Basílica de San Pablo Extramuros, una de las basílicas más importantes de Roma, construida en el lugar que la tradición identifica como la tumba del apóstol Pablo. La tumba del Apóstol Pablo se encuentra bajo el altar mayor y por ello siempre ha sido un lugar de peregrinación. Pablo llegó a Roma en el año 61, para ser juzgado por el tribunal romano que lo condenó a muerte por ser cristiano; la sentencia se llevó a cabo en una localidad llamada “Aquas Salvias”, cerca de Roma. Después a este lugar se le llamó Las Tres Fuentes, haciendo alusión a los tres chorros de agua que brotaban cuando la cabeza degollada rebotaba tres veces en la tierra. El cuerpo de San Pablo fue sepultado a más o menos tres kilómetros del lugar del martirio, en el área sepulcral que la cristiana Lucina poseía en la Vía Ostiense y que formaba parte de una necrópolis ya existente. La sepultura del apóstol Pablo en un cementerio romano, aunque era cristiano, fue posible por su ciudadanía romana. Su tumba fue inmediatamente objeto de veneración; se construyó sobre ella una cella memoriae (una especie de templete), a la cual, durante los siglos de persecución, los fieles y los peregrinos, se dirigían para orar. Es sobre un sarcófago macizo de 2, 55 m de largo, por 1, 25 de ancho y 0, 97 de altura, que se fueron edificando los sucesivos “Altares de la Confesión”. Desde hace poco es observable a los fieles la tumba del Apóstol, gracias a las últimas obras de excavación que se han hecho. La pequeña iglesia de Constantino resultó ser demasiado chica ante el gran flujo de los peregrinos, y por ello se consideró necesario destruirla para dar lugar a una basílica más grande y cambiarle la orientación, del este al oeste. Los Papas, testimoniando el amor de la Iglesia por este lugar, no dejaron de restaurarlo y embellecerlo con la añadidura de frescos, mosaicos, pinturas y de capillas, a lo largo de los siglos. En el transcurso de la noche del 15 al 16 de Julio de 1823 un incendio destruyó totalmente la Basílica, dejando en pie sólo algunas pocas estructuras. El transepto milagrosamente soportó la caída, a diferencia de las naves. Se conservó así el baldaquino de Arnolfo di Cambio y algunos de los mosaicos. Fue al Papa León XII a quien le tocó la empresa de la reconstrucción, quien pidió al mundo católico la necesaria ayuda económica a través de una encíclica. La respuesta fue enormemente positiva. El 10 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX (1846- 1876) dedicó la “nueva” Basílica, en la presencia de un gran número de Cardenales y de Obispos, venidos a Roma de todas partes del mundo para la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción.

Por la tarde, recorrido por la Plaza de España, una de las plazas más características de la ciudad, donde se encuentra la Columna de la Inmaculada Concepción, la Embajada de España ante la Santa Sede, la Fuente de la “Barcaccia” de Pietro Bernini y la imponente Escalinata de mármol travertino que asciende hasta la Iglesia de Trinità dei Monti. No faltará la pausa en la Escalinata para dejarse llevar por el encanto de la vida romana. Finalizaremos nuestro recorrido en la Piazza del Popolo para visitar la Iglesia de Santa Maria del Popolo, primer Santuario de la ciudad para los peregrinos provenientes del norte, que contiene las maravillosas obras de Caravaggio (Crucifixión de S. Pedro y Conversión de S. Pablo).

Casa San Juan de Ávila

Via Torre Rossa 2
Via Pietro De Francisci
(la puerta blanca al final de la calle)
00165 Roma (Italia)
T: +39 06 88 801 391
T: +39 06 88 801 392
M: +39 327 853 5302

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